Día de la Publicidad 2026 (un día con mucha calle)
¿Sabes ese momento en el que contactas con un amigo para agradecerle su ayuda al guiarte para hacer un portfolio para una agencia y terminas con una propuesta para hacer una crónica del evento “Publicidad con mucha calle” que organiza la Asociación 361º en San Vicente del Raspeig? Yo tampoco, pero ocurrió así. Sí, sí, tal como lo cuento.
No hace falta decir que, en cuanto terminé de leer el mail, se me vino encima un bañito de emoción a chorro gordo. Pero es que, escúchame, no era solo la propuesta: es que el evento era una charla con tres titanes del marketing y la publicidad: Ricardo Llavador, Nerea Cierco y José Luis Moro. Bajándolo al escenario friki de fantasía, es como ser un NPC de la Tierra Media y que te inviten a un coloquio con Gandalf, Saruman (cuando no se había vuelto malo) y Radagast (si los ponentes leen esto, que cada uno elija con quién se identifica).
Total, que llega el día, me hago mi beauty routine (duchita, dientes, desodorante y colonia; nada espectacular) y después ejecuto un ejercicio de puntualidad nivel sistema ferroviario de Japón. Si la hora de inicio eran las 10:00, esa era la hora exacta a la que mi mujer (es una fiera del marketing y, obvio, no se lo iba a perder) y yo estábamos en las puertas del Auditorio Municipal de San Vicente (inciso: el sitio está muy chulo, por dentro y por fuera). Entro en la sala y me paro a disfrutar del ambiente. Movimiento, alegría, conversaciones en el aire y la sensación de que todos los allí presentes formamos parte de algo que va a ser único, especial y, si juntas ambas palabras, unicial (no significa nada, pero no suena mal). Lo que yo no sabía es que el destino me tenía guardada una gratificante sorpresa adicional. Antes de sentarme en mi asiento, me encuentro a dos profesoras que me dieron clase en la carrera. ¡Qué bonito ha sido volver a veros! Vero, Mentxu, ese café que hemos apalabrado sí o sí nos lo vamos a tomar. Sin embargo, y a pesar de lo emocionante del reencuentro, tuvimos que ocupar nuestros asientos inmediatamente porque el evento comenzaba ya.
El pistoletazo de salida lo dio Esperanza Blanc y recogió el testigo Reyes García Artiaga, presidenta y vicepresidenta de la Asociación 361º respectivamente, haciendo evidente algo natural pero que conviene recordar: Alicante tiene arte y talento para vender y
venderse, y eventos como “Publicidad con mucha calle” son la confirmación de una afirmación que, de otra manera, se quedaría en el vacío. Pero no. Porque, seguido a esta intro, empezó el show de los tres magos del sector.

Empezó José Luis Moro con una intervención centrada en las limitaciones como acicates para estimular la creatividad y encontrar la solución. Usando hechizos de ritmo pop y sonidos jazz organ, cubrió el auditorio entero con un manto distendido, relajado y divertido. Lo suyo fue un viaje con paradas en decenas de anécdotas y ejemplos que, además de sustentar sus argumentos, sirvieron para hacernos testigos de primera mano de cómo la publicidad ha evolucionado con los años (José Luis, te voy a robar lo del “Cuidado, que engancha” que usaste con The Huffington Post por si algún día me contratan para una campaña antidroga).

Y me viene bien hablar de evolución porque lo que Ricardo Llavador hizo con su exposición fue dar varios pasos en todas las direcciones del tiempo y sumergirnos, con una voltereta, en un universo de surrealismo experimental. Lo suyo fue un embrujo para trasladarnos a una realidad llena de ciencia, progreso, koalas y tabaco. Por su exposición se dejaron ver personajes como Los Muchachos de la Pajarería, Smoky Kool (no me quito el hit Smoke Love de la cabeza) y el señor Rodavall, para hacer patente que, gracias a la IA, lo absurdo y lo lógico, lo aleatorio y lo estable, la creatividad y el control se dan de la mano para dejar claro que la IA plantea un cambio de paradigma que, guste o no, ha llegado para quedarse.

Nerea Cierco fue la encargada de devolver el evento al terreno con un encantamiento de reflexión que hizo hincapié en el título de la charla. Puso el foco en la necesidad de vivir la calle, observarla y atender a los detalles de la vida que nos dan vida. Su intervención fue una reivindicación de la publicidad que tiene las antenas abiertas, se convierte en canal y atrapa la realidad. Pero no todo fue reflexionar. Su mención a la obra “Family” de Deanna Dikeman me emocionó como solo puede hacerlo algo que no parece gran cosa… hasta que te das cuenta de que lo es todo.
A tanto me llegó la emoción que nada más terminar el evento me fui corriendo a casa sin hablar con nadie (hasta me olvidé de mi mujer, qué vergüenza). Necesitaba hacerles todas las fotos que pudiera a mis papás, en cualquier momento, en cualquier circunstancia. Haré como ella y elegiré un momento cotidiano y natural. Y llenaré cada instantánea con nutrias hechas con IA (me gustan más que los koalas). Y usaré un eslogan pegadizo para mi exposición (algo como “No es lo que parece. Es nutria”).
Porque, sí, cuando te dejas llevar por la tontuna como suelo hacer yo, esto es lo que se te queda de un evento tan gratificante y necesario. Ya estoy esperando a ver qué nos tienen preparado los de 361º para el próximo año.
Crónica de Juan Ortuño, a quien corresponder dar las gracias, al igual que a los colaboradores: Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig, Madrid Content School, Grupo El Castillo – Hotel y Villa Universitaria, EVENTUAL e Isola.












